El Arte Perdido de la Oratoria Pública

El éxito de la oratoria pública depende de muchos factores: la lógica del discurso, su riqueza, los ademanes correctos, el contacto con el auditorio, hasta la apariencia del orador. El libro de Richard Dowis cubre todos los aspectos de la oratoria pública desde la preparación preliminar para escribir el discurso hasta las respuestas a las preguntas del auditorio.

Este libro le ayudará a preparar una presentación brillante, interesante e inolvidable, superando el temor y logrando comunicarse efectivamente con el auditorio.

La preparación

Presentar un discurso exige preparación. Hasta los oradores más experimentados rara vez dan un discurso sin preparación previa. En primer lugar, el autor recomienda mostrar una actitud adecuada al tema: presentar un discurso público no es el fin del mundo, sino una oportunidad para beneficiar y traer algo a su compañía. No se asuste si siente temor antes de comenzar la presentación, una buena preparación le ayudará a sobrellevar la excitación y a sentir más confianza.

El paso siguiente es definir el objetivo del discurso.

El autor sugiere seis objetivos principales: 1. Entretener; 2. Informar; 3. Inspirar; 4. Motivar; 5. Defender el punto de vista; 6. Persuadir. Frecuentemente, los discursos presentan varios objetivos al mismo tiempo.

Habiendo definido los objetivos principales, ponga por escrito el plan de su discurso. Richard Dowis recomienda escribir todo lo que le gustaría decir durante su presentación. Después, subraye de tres a cinco puntos principales y elimine los demás, o conviértalos en puntos secundarios. Coloque luego el asunto principal y el segundo en importancia en el orden deseado.

Encontrando las palabras correctas

Los discursos públicos son una clase especial de discursos. Tienen sus propios requisitos y matices. Es por eso que la mayor parte del libro está dedicado a los componentes verbales de la presentación.

1. El autor recomienda el habla sencilla, evitando la terminología y construcción de frases complicadas, usando las palabras que le son cotidianas.

2. Incluya elementos de diálogo en su discurso: pronombres personales, preguntas retóricas. Que su oratoria parezca un diálogo, no una exposición.

3. En su discurso, utilice metáforas, comparaciones y otros elementos y técnicas literarias. Ellas harán que su discurso sea más interesante, vívido y fácil de recordar.

4. No tema hacer algunos chistes. Con la ayuda de un buen chiste, usted puede ganarse al auditorio y generar emociones positivas. El buen humor logra distender tanto al orador como al auditorio.

5. Hable sin errores. “Solo imagínese que el conferencista confunde – por ejemplo – la palabra “instar” con “instalar”. Quizás esto no interfiera con la percepción global del mensaje, pero el oyente concluirá que el orador comete errores. Muy posiblemente piense que no está capacitado para trasmitir correctamente el mensaje.”

Mantenga contacto con el auditorio

Los interesados en el tema definitivamente saben cuán importante es mantener el contacto visual con su auditorio. En el libro “El Arte Perdido de la Oratoria Pública” esta noción muchas veces vaga logra características más claras: “la esencia del método yace en la importancia de mantener contacto visual con una persona por varios segundos, moviéndose luego a otra y así sucesivamente”.

Mantener contacto con el auditorio es más sencillo con la ayuda de ademanes y expresiones faciales. El autor compara los ademanes y gestos – en la oratoria – a los signos de puntuación de la escritura. Cuando se los utiliza correctamente, agregan claridad a y énfasis, mientras que si son exagerados, distraen al auditorio.

Hacer pausas es otra manera de dirigir la atención de los asistentes. Richard Dowis aconseja incluir la palabra “pausa” en las notas del discurso para no olvidarse de ellas. Las pausas ayudan al orador a respirar y a lograr un ritmo más estable.

Aprendiendo de los mejores

El autor expresa el punto de vista de que escuchar a los oradores de experiencia y leyendo sus discursos constituyen una de las principales maneras de aprender a escribir y dar discursos. Esta es la razón por la que al final de cada capítulo del libro, así como dentro del texto mismo hay discursos de famosos conferencistas, por ej. Churchill, Roosevelt, Kennedy, Reagan, Thatcher a modo de ejemplos.

Al final de su libro, Dowis ofrece la Tarjeta de Control, es decir, una lista de verificación para revisión antes de hablar en público y evitar olvidarse de las cosas importantes.

El libro es sencillo y rápido de leer. Los discursos de oradores famosos son una inspiración para crear sus propios discursos memorables. Técnicas prácticas y recomendaciones precisas serán de gran utilidad cuando prepare y presente sus propios discursos.